565

Cultivar la Compasión

 

por Thich Nhat Hanh

 

Los preceptos del budismo y los mandamientos del judaísmo y del cristianismo son joyas importantes que necesitamos cultivar y practicar. Proporcionan pautas que nos pueden ayudar a transformar nuestro sufrimiento. Observando profundamente estos preceptos y mandamientos, podemos aprender el arte de vivir en la belleza. Los Cinco Preceptos Maravillosos del Budismo—reverencia por la vida, generosidad, comportamiento sexual responsable, hablar y escuchar con profundidad, e ingerir sólo sustancias saludables—pueden contribuir en gran medida a la felicidad de la familia y la sociedad. Recientemente los he reformulado para abordar los problemas de nuestro tiempo:

 

1. Consciente del sufrimiento causado por la destrucción de la vida, prometo cultivar la compasión y aprender formas de proteger la vida de las personas, los animales, las plantas y los minerales. Estoy decidido a no matar, no dejar que otros maten y no tolerar ningún acto de matanza en el mundo, ni en mi pensamiento, ni en mi forma de vida.

 

El Primer Precepto nace de la conciencia de que en todas partes se está destruyendo la vida. Vemos el sufrimiento causado por la destrucción de la vida y nos comprometemos a cultivar la compasión y a utilizarla como fuente de energía para la protección de las personas, los animales, las plantas y los minerales. Ningún acto de matanza puede ser justificado. Y no basta con no matar. También debemos aprender maneras de evitar que otros maten. No podemos consentir ningún acto de matanza, ni siquiera en nuestras mentes. Según el Buda, la mente es la base de todas las acciones. Cuando uno cree, por ejemplo, que el suyo es el único camino para la humanidad, millones de personas podrían morir por causa de esa idea. Tenemos que observar profundamente todos los días para practicar bien este precepto. Cada vez que compramos o consumimos algo, podemos estar consintiendo algún tipo de matanza.

Para practicar la no-violencia, primero debemos aprender a tratar pacíficamente con nosotros mismos. Hay, en nosotros, cierta cantidad de violencia y cierta cantidad de no-violencia. Dependiendo del estado de nuestro ser, nuestra respuesta a las cosas será más o menos no violenta. Con mindfulness—la práctica de la paz—podemos comenzar trabajando para transformar las guerras en nosotros mismos. La respiración consciente nos ayuda a hacer esto. Pero nadie puede practicar este precepto a la perfección. No deberíamos enorgullecernos demasiado por ser vegetarianos, por ejemplo. Debemos reconocer que el agua en la que hervimos nuestras hortalizas contiene muchos minúsculos microorganismos, por no mencionar a las hortalizas mismas. Pero incluso si no podemos ser completamente no violentos, al ser vegetarianos, estamos yendo en la dirección de la no violencia. Si queremos dirigirnos al norte, podemos usar la Estrella del Norte para guiarnos, pero es imposible llegar a la Estrella del Norte. Nuestro esfuerzo es sólo proceder en esa dirección. Si creamos verdadera armonía dentro de nosotros mismos, sabremos cómo tratar con la familia, los amigos y la sociedad.

La vida es tan preciosa, sin embargo, en nuestras vidas cotidianas, generalmente nos dejamos llevar por el olvido, la ira y las preocupaciones. La práctica del Primer Precepto es una celebración de la reverencia por la vida. Cuando apreciemos y honremos la belleza de la vida, haremos todo lo posible por vivir profundamente en el momento presente y proteger toda la vida.


De Living Buddha, Living Christ por Thich Nhat Hanh

English

Traducción del inglés: María Teresa Gutiérrez


Home