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El otro aniversario

(El socialismo trimembre)

El impulso para fundar la primera Escuela Waldorf en Alemania hace cien años surgió de la iniciativa del empresario Emil Molt, colaborador de Rudolf Steiner, que quiso poner en práctica el concepto principal del "socialismo trimembre": la libertad del ámbito cultural/espiritual de la sociedad. No por nada la escuela fue denominada "Escuela Libre Waldorf". La palabra Waldorf proviene del nombre de la fábrica de cigarrillos de la cual era dueño el mencionado empresario. La intención original fue crear una escuela libre (de intereses políticos y económicos) para los hijos de los obreros de la fábrica, aplicando las ideas pedagógicas de Rudolf Steiner.

A partir de esa primera escuela, comenzó a desarrollarse la educación Waldorf y se fundaron otras escuelas no sólo en Alemania sino también en otros países. Este desarrollo se vio interrumpido en Europa en la época del Tercer Reich, cuando las escuelas Waldorf fueron clausuradas por los nazis. Quedaron así en funcionamiento algunas pocas en otros países. Después de la guerra la escuela "madre" de Stuttgart fue una de las primeras escuelas alemanas en reabrir sus puertas. Desde aquel entonces, se han fundado escuelas y jardines de infantes Waldorf en casi todas las regiones del mundo, incluyendo Argentina y otros países de América Latina. Este desarrollo ha sido alentador, pero cabría preguntarse si no se ha olvidado el impulso original, esa poco comprendida idea del socialismo trimembre.

Una razón importante de la crisis educativa en la Argentina es la desidia por parte del estado en cuanto a la financiación de las escuelas públicas. No obstante, la educación está también en crisis en países más desarrollados donde el dinero no representa un problema. Sería por lo tanto un error pensar que todo se podría solucionar si tan sólo el estado invirtiera lo que debería invertir en educación. El resultado sería escuelas bien financiadas pero espiritualmente pobres. Ahora bien, se podría pensar que las escuelas deben cambiar sus métodos de enseñanza. También es cierto, pero tampoco esto llega al meollo de la cuestión. Según Rudolf Steiner, la verdadera causa es la dependencia de la educación del estado político - a través de currículos oficiales, intereses políticos en lugar de puramente educativos, burocracia, inspecciones, etc. La educación debe ser independiente de toda influencia estatal y económica, en otras palabrs, debe ser libre.

Es cierto que inmediatamente surge una pregunta: si todas las escuelas fueran independientes del estado, ¿quién las solventaría? En realidad, es la esfera económica la que financia la educación, pero el dinero hace un desvío a través del estado en forma de impuestos. Sería cuestión de encontrar la modalidad operativa para que el dinero llegara directamente a las escuelas. Una alternativa menos segura sería que el estado continuara financiando la educación, pero no la controlara. La modalidad se podría encontrar, lo importante es liberar la educación del estado y también de los intereses económicos. Este es el aspecto más importante del concepto del socialismo trimembre: la libertad espiritual/cultural.

El socialismo marxista fue una reacción contra las injusticias del capitalismo primitivo. El capitalismo ya no es más primitivo y las injusticias no son tan abominables como lo eran inmediatamente después de la revolución industrial. No obstante, la injusticia y el egoísmo son intrínsecos del sistema del "mercado libre" y del "mercado de trabajo". Este último responde fielmente a su nombre, ya que un mercado es el lugar donde se compra y vende mercancía. En este caso lo que se compra y vende es el trabajo humano. Ya no se compra y vende al ser humano entero como en los tiempos de la esclavitud, pero una parte suya es todavía tratada como mercancía: su trabajo. Además, nadie que tenga ojos puede negar que los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres. ¿Será posible acaso que hayamos vuelto a la situación original, disfrazada con algunos beneficios dudosos o parciales tales como sindicatos politizados, subsidios, “planes” sociales y salario mínimo?

El modo de asegurar la justicia social y la distribución equitativa de la riqueza sería que sólo quienes trabajan en la producción sean propietarios de lo que producen: empresarios, gerentes, ingenieros, vendedores, obreros. Esto no es comunismo. No es el estado el propietario de los medios de producción, sino los que efectivamente trabajan en cada empresa. Ahora bien, esta premisa da lugar a muchas preguntas, pero estoy convencido de que se podrían encontrar las soluciones una vez que la validez del argumento básico sea reconocida. El estado no debe producir, sino asegurar los derechos de todos los que participan en los procesos de producción.

En la esfera económica se produce, pero también se consume. Entre esos dos polos intermedia la distribución. El capitalismo dogmático sostiene que la "mano invisible" del mercado debe controlar el proceso. El marxismo dogmático responde que la economía debe estar centralmente dirigida por el estado. Ahora bien, si, por una parte, es la mano invisible (invisible porque no existe, o más bien porque es la mano escondida de los "capitanes de la industria" y de los bancos e inversionistas/especuladores) la que en realidad dirige todo el proceso, y por otra parte, el estado está incapacitado para planificar e implementar los procesos productivos eficientemente y además lleva a gobiernos totalitarios, es evidente la necesidad de encontrar una modalidad más realista y humana.

Se trata de un principio similar al que es aplicable a la educación. Los maestros son los que educan y por lo tanto ellos deben dirigir los procesos educativos. En la economía los productores junto con los distribuidores (mayoristas y minoristas) y los consumidores son los que producen, distribuyen y consumen. ¿No sería lógico y justo que ellos (o sus representantes) controlaran los procesos económicos a través de asociaciones legalmente constituidas? Sólo si ellos trabajan juntos, defendiendo sus propios intereses, pero también reconociendo los intereses de los demás, pueden surgir procesos económicos gobernados por la razón humana en beneficio de toda la sociedad. No se trata de una utopía, sino de un arreglo práctico que posibilitaría una economía planificada por todos los interesados, evitando así el caos y la injusticia del "libre" mercado capitalista y la ineficiencia de la economía estatal.

La organización fundamental del socialismo trimembre comprende tres ámbitos relativamente autónomos: el ámbito espiritual/cultural (especialmente la educación), que es libre; el ámbito de la organización político-estatal que garantiza la igualdad de todos ante la ley, y el ámbito de la economía asociativa. Cada uno de esos ámbitos se sustenta en uno de los tres ideales de la Revolución Francesa: Libertad (cultura), Igualdad (estado de derecho) y Fraternidad (economía).

Frank Thomas Smith
Villa de las Rosas, Argentina